¿Qué pasa con las deudas en tiempos de COVID? ¿Existe una disposición legal que avale a que yo no siga pagando?

Es muy posible que muchos de nosotros tengamos en estos momentos una deuda, ya sea por un electrodoméstico o bien una deuda mayor como la de una casa o un automóvil y que en algún momento de las crisis que atravesamos, se nos ocurra que debe haber algo, alguna norma, disposición o instrucción que haga que en circunstancias como las actuales, se pueda brindar una especie de prórroga o beneficio que nos haga priorizar nuestros gastos en bienes y servicios de primera necesidad frente a la pandemia. 

Pues bien, esa idea tiene mucho sentido si tomamos en cuenta que la economía nicaragüense ya venía contrayéndose desde el año 2018 en un 3.8%, según cifras emitidas por el Banco Central de Nicaragua; es decir, el producto interno bruto se redujo unos 1,453 millones de dólares y que un poco más de 290 mil personas perdieron sus empleos solo durante ese año, colocando a muchas de ellas en situaciones de dificultad de pago frente a los acreedores. Algunas personas nos han consultado si es posible simplemente dejar de pagar, considerando sobretodo la crisis sanitaria que atraviesa el mundo.

Vamos a responder a esta interrogante considerando dos aspectos: El contrato y la Ley.

Los contratos suscritos con entidades crediticias de todo tipo (casi todos) contienen una cláusula denominada “RENUNCIAS”, y entre éstas hay una que establece que “el deudor renuncia al caso fortuito o fuerza mayor, por imprevistos o imprevisibles que fueren, cuyos riesgos asume”, esta cláusula no nos permitiría alegar frente a nuestro acreedor que por razones del COVID 19 (debidamente demostradas) se nos hace imposible o difícil seguir pagando durante el tiempo de la pandemia. La mera existencia de la pandemia no es causal para que cualquiera persona pueda invocar esta excepción, pues habrá sectores a los que incluso la pandemia dejará mejores ganancias que en tiempos Pre Covid 19, debe invocarse cuando se ha hecho un estudio legal previo que nos brinde certeza de su aplicación de acuerdo a los elementos que se deducen de la Ley.

La recomendación será revisar en primer orden el contrato y verificar lo que se ha acordado en cuanto a casos de fuerza mayor, si no se ha dicho nada en el contrato, se podrá estudiar la posibilidad de agotar esta excepción; en segundo lugar, valorar y tener medios para demostrar el impacto que la pandemia ha tenido en el sector y en especial aquellos que hacen imposible el cumplimiento del contrato para hacer uso de esta opción legal. 

La otra vía posible, es que el Estado emita leyes que tomen en cuenta la situación epidemiológica y el impacto que tendrá en la economía nacional que ya se proyectaba en -1.1 % del PIB antes de la pandemia y en hasta  -6.5 -13.7% como consecuencia de la misma (FUNIDES, informe de coyuntura Abril 2020), leyes que replantearían las deudas a condiciones que permitan al menos aplazar los pagos y evitar la persecución intensiva de los acreedores acompañada de otras políticas de incentivo económico. 

Actualmente tanto la superintendencia de bancos (SIBOIF) como la Comisión Nacional de Microfinanzas (CONAMI) adoptaron normativas que permitirán a sus clientes renegociar las condiciones de los créditos y algunos beneficios a aquellos que logren evidenciar el impacto que ha tenido pandemia en su capacidad de pago. 

Nuestras recomendaciones en estos momentos son las siguientes:

  1. Revisar el contrato y buscar ayuda para saber si puedes aplicar a la excepción de fuerza mayor.
  2. En caso que el contrato regule las situaciones de fuerzas mayor como riesgos que asumirá el deudor, acudir a ese acreedor para intentar convencerlo de concederte plazos de gracia o facilidades para enfrentar la situación.
  3. Revisa las normativas de CONAMI y SIBOIF para ver si aplicas a los beneficios. Recuerda que estos beneficios aplicarán para clientes que no se encuentren en mora y que además hayan tenido una calificación crediticia determinada, según la institución.
  4. En caso de deudas particulares o que estén avaladas por documentos que no contenga especificaciones sobre los riesgos del caso fortuito y la fuerza mayor, agotar el procedimiento de notificar dicha situación (de fuerza mayor) y documentar los elementos que demuestren esa situación en caso de conflicto. 
  5. Las recomendaciones anteriores deben ir acompañadas de otras estrategias de origen financiero para maximizar tus recursos en las áreas que son de vital importancia. 

Por favor investiga cuáles son tus opciones y agótalas, no te quedes esperando a que la situación vaya empeorando y sea demasiado tarde, consulta con nosotros cualquier duda, estaremos atentos para ayudarte. 

Heberto J. Mejía

Mejía & Mazier Legal Group

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