La imparcialidad del Notario nicaragüense

 

Muchas personas han experimentado un malestar cuando sienten que el notario que redacta el contrato que le impondrá derechos y obligaciones a corto o largo plazo se inclina a favor del otro contratante, que le aconseja mas a el que a usted ¿Es eso correcto? Veamos.

La función notarial es imparcial, porque el notario asesora y aconseja de manera equitativa a los contratantes, libre de cualquier presión exógena.

La imparcialidad es un principio propio del notariado latino, infortunadamente cuenta solamente con una formulación general en la Ley del Notariado, sin embargo, eso no impide que se erija como una obligación de carácter legal, por ser un principio deducido de la naturaleza propia de la función notarial. En el Derecho comparado existen varios antecedentes de legislaciones que consagran este principio de manera expresa, tal es el caso de Puerto Rico, Perú y México.

El catedrático Tomás Ramón Fernández sostiene que la función más importante del notario es el asesoramiento imparcial de las partes. En Nicaragua esto resulta más complicado de lo que parece, ya que se permite el ejercicio simultaneo de la abogacía y el notariado, digo que es difícil porque el abogado es un ente parcial, mientras que el notario debe ser un ente imparcial, eso significa que en nuestro país se debe contar con un alto grado de profesionalismo y de preparación intelectual para separar estas profesiones cuando así lo exija la ética o la ley.

Pero en sí ¿cuál es la trascendencia de este principio? Lo mejor es ejemplificarlo. Si usted acude ante un notario como el vendedor de un vehículo, espera que el notario le explique con claridad el alcance y trascendencia de cada una de las posibles clausulas y de las prohibiciones legales existentes para ese contrato, pero lo cierto es que el otro compareciente el comprador espera lo mismo que usted.  Es por ello que el notario mantendrá un equilibrio entre los intereses de ambos, si no lo hiciere habrá trasgredido el principio de imparcialidad.

Supongamos que usted acude a una institución bancaria para solicitar un préstamo o una línea de crédito, para ello necesitará firmar un contrato, dicho contrato será redacto por el notario del banco, el cual tiene el deber lograr un equilibrio entre los intereses contrapuestos del banco y de los suyos como cliente. El problema radica en que la dependencia económica a la que está sujeta el notario al ser empleado del banco le impide proteger los intereses del usuario bancario de la misma forma que los intereses del banco (Leiva Matamoros, 2011). Pero bueno, ya que no existe una prohibición expresa para la contratación de notarios por parte de una institución bancaria, poco se puede hacer mientras no aparezca una disposición poniendo un límite en este sentido.

Al margen del ejemplo anterior, el notario está obligado ética y legalmente a brindar un asesoramiento adecuado a los contratantes para evitar futuros litigios, para ello deberá identificar cual es contratante que requiere mayor asistencia para prestarle especial atención y configurar un contrato equilibrado, un contrato equitativo.

 

 

 

 

 

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